Alguien llama antes de abrir
Un cliente con un pinchazo lo intenta antes de irse al trabajo. El teléfono sigue en el contestador.
Llama al siguiente taller de la lista y tú nunca te enteras.
Cinco mecánicos, dos elevadores, un mostrador que además pide los recambios y un dueño que todavía coge la llave. Ese es el taller para el que esto está pensado. No el concesionario oficial con un centro de llamadas detrás.
Si estás en esta lista, preferimos decirlo en la primera conversación y no en el tercer mes.
A la izquierda lo que pasa. A la derecha qué ocurre con ello sin un sistema.
Un cliente con un pinchazo lo intenta antes de irse al trabajo. El teléfono sigue en el contestador.
Llama al siguiente taller de la lista y tú nunca te enteras.
El mostrador tiene a alguien delante, suena la segunda línea y un proveedor espera con un albarán.
Dos de cada tres llamadas dan comunicando. Nadie sabe cuántas fueron.
Ochocientos euros, bien redactado, enviado por correo. El cliente dice que se lo va a pensar.
Nadie hace seguimiento. Dentro de tres semanas nadie recordará que ese presupuesto existió.
La cita de las dos no se presenta. Ya no queda tiempo para llenar el hueco.
Hora y media de taller parado mientras los costes siguen corriendo.
Están en tu sistema. Alguien debería enviar cartas o mensajes al respecto.
Pasa a la lista de la semana que viene. Esa lista lleva dos años aplazándose.
Alguien busca por la noche un taller para la revisión grande de su Passat y rellena el formulario.
Llega mañana a las ocho y media. A las 20:45 ya ha reservado en otro sitio.
Seis momentos en un solo martes. Ninguno va de tener pocos clientes, y ninguno se resuelve trabajando más duro.
Ponle una cifraEn casi todos los talleres la ganancia más rápida está en los mismos tres sitios. Ahí lo encendemos primero, el resto viene después.
Este es el único agujero del que ya sabes que existe y cuyo tamaño desconoces. Se mide enseguida y se tapa enseguida.
DespuésYa tienes la lista. Lo único que falta es alguien que la trabaje cada semana, con una fecha en vez de una petición.
DanEl trabajo ya está hecho: el precio está calculado y enviado. Solo falta el último empujón, y ahí está justo el margen.
Después vienen los otros siete. Verlos todos
Un asistente genérico hace preguntas genéricas. Este sistema sabe que una ITV es hora y media y una correa de distribución un día.
Siete caracteres y la conversación ya no va de qué coche es, sino de cuándo puede venir. Marca, modelo, año y fecha de caducidad de la ITV ya están ahí.
Un cambio de neumáticos, una revisión, una inspección y un embrague necesitan cada uno una franja distinta. Una cita que no encaja en tu planning no ayuda.
Las dos preguntas que retrasan cada cita. Se plantean y se responden en la misma conversación, en vez de en tres llamadas.
Dos veces al año cambio de neumáticos y en otoño la revisión de invierno. Son las semanas más previsibles de tu año y normalmente también las peor preparadas.
Se reconoce el idioma del cliente y la conversación sigue en ese idioma. Para quien está en la frontera lingüística, eso ahorra medio mostrador.
Lees los mensajes antes de que se publiquen y los ajustas. Un taller de pueblo no suena igual que una empresa en un polígono, y así debe ser.
Todo proveedor tiene una lista de posibilidades. Esta lista es más útil, porque decide si a los tres meses estarás decepcionado.
Nos tomamos veinte minutos y repasamos tu martes. Qué entró, qué pasó con ello y dónde se quedó parado. Después sabrás si esto es para ti.
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