Una cita que solo existe en nuestro sistema no es una cita.
Esta es la capa donde fracasan la mayoría de las herramientas sueltas. Si alguien tiene que copiar una cita a mano, eso dura dos semanas y después ya no. Por eso aquí figura, integración por integración, lo que existe de verdad, sin muro de logotipos.
Activo, en desarrollo, previsto.
Casi todos los proveedores lo meten todo en el mismo saco. Aquí significan algo, y lo respetamos.
Funciona en un taller.
Puedes verlo funcionar en una demo, con datos reales. No «casi listo», no «en el entorno de pruebas».
Se está construyendo.
Hay código, pero todavía no está en ningún cliente. No damos una fecha de entrega que no podamos cumplir.
Está en la lista.
Todavía no hay nada. Está aquí porque los talleres lo piden y porque ellos deciden el orden.
Todo en una página, incluido lo que no existe.
- Los diez flujos de trabajo funcionando
- Citas en Google Calendar o en la agenda que indiques
- Una lista diaria con todo lo reservado
- Releer y exportar cada conversación
- Una exportación única de tu fichero de clientes como punto de partida
La mayoría de los talleres empieza así. Una integración lo hace más elegante, pero ningún flujo está esperando a eso.
- Nadie tiene que copiar nada
- La disponibilidad es correcta en el momento de reservar
- Un solo fichero de clientes en vez de dos que se desincronizan
- Historial de cliente como contexto bajo cada conversación
- Una cita que se convierte enseguida en una orden de trabajo
Los talleres deciden qué se termina primero.
Construir una integración sin nadie que la use enseguida da casi siempre la integración equivocada. Entonces haces lo que parece lógico en vez de lo que hace falta. Por eso solo construimos cuando hay un taller que la va a usar la semana siguiente.
¿Con qué programa trabaja tu taller?
Dilo en la primera conversación. Te diremos con honestidad si se puede hoy, cómo empezar sin integración y cuándo habrá más.
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