Buscamos cinco talleres para la primera medición. Ver el piloto

Tres llamadas por una sola pastilla de freno. Ahí se va tu mañana.

El cliente pregunta cuánto cuesta y cuándo puede ser. Tu mostrador primero tiene que buscar el precio, luego el plazo, luego devolver la llamada, y entonces resulta que el cliente está en una reunión. Ese ir y venir es el trabajo, no la reparación.

Esperar una respuesta que ya existe.

En cada consulta de reparación hay las mismas tres incógnitas: está la pieza, cuánto cuesta y cuándo puede venir el coche. Mientras una siga abierta no se puede planificar nada.

Lo raro es que casi siempre es información conocida. Está en tu sistema o se consigue con una sola pregunta a tu proveedor. Solo que cada vez hay una persona en medio que justo no tiene tiempo.

Mientras tanto el cliente espera, y esperar es el momento en que la gente se pone a mirar en otro sitio.

  • Una reparación que solo se puede planificar después de tres llamadas a menudo no se planifica nunca.
  • Prometes una fecha y luego descubres que la pieza no llega hasta la semana que viene.
  • Tu mostrador pierde media mañana devolviendo llamadas.

Qué hace el sistema.

Primero comprobar, solo después prometer algo.

  1. 01

    Se afina la consulta

    Qué coche, qué pieza, delante o detrás, qué versión. La matrícula ya responde a la mayor parte.

  2. 02

    Disponibilidad y precio incluidos

    A partir de lo que tú hayas definido o de la fuente que conectes. Si no está, el plazo se consulta en vez de adivinarse.

  3. 03

    El cliente se entera, también si es mala noticia

    Un honesto «no está disponible hasta el martes» es mejor que el silencio. Así el cliente decide él mismo si espera.

  4. 04

    La cita sigue al plazo de entrega

    Solo se reserva fecha cuando está claro cuándo llega la pieza. Así nunca hay un coche en el elevador sin pieza.

  5. 05

    Los casos dudosos pasan a tu mostrador

    Una versión poco clara, una pieza con tres variantes, algo que hay que pedir sin derecho a devolución. Eso lo decide una persona.

  6. 06

    Nada queda abierto

    Cada consulta tiene un desenlace: pedida, abandonada o planificada. Se acabaron los papelitos en el mostrador.

Una conversación que sale de aquí.

Un ejemplo, no la grabación de un cliente. El tono lo pones tú, este es el nuestro.

WhatsApp · consulta entranteEjemplo
Cliente¿Cuánto cuesta una batería nueva para mi Golf y tenéis alguna en stock?
HelvaroLo miro. ¿Matrícula?
Cliente82-ABC-3
HelvaroGolf 1.0 TSI de 2019. Le corresponde una batería de 60 Ah, la tenemos en stock. 149 € con montaje incluido y nos llevamos la vieja.
Cliente¿Y puede ser hoy mismo?
HelvaroHoy a las 16:00 puede ser, estarás media hora. ¿Te lo reservo?
ClienteSí, gracias.
En stock, reservado Hoy · 16:00 · cambio de batería · 30 min

Menos idas y venidas, más trabajo reservado.

El cliente no se cae durante la espera

La respuesta llega en la misma conversación. No hay ningún momento en el que se ponga a mirar en otro sitio.

Sin promesas vacías sobre fechas

Una cita solo se reserva cuando se conoce el plazo de entrega. Eso ahorra cancelaciones y decepciones.

Tu mostrador ya no devuelve llamadas

El montoncito de llamadas pendientes del mostrador desaparece, y con él la sensación de que siempre queda algo sin hacer.

El stock se hace visible

Lo que se pide a menudo y hay que encargar cada vez destaca. Esa es información útil para tus compras.

No es una ayudita suelta.

Este agente está entre una consulta y una cita. Sin él, el sistema promete fechas que el taller no puede cumplir.

Qué capas toca esto
  • EntenderQué pieza corresponde a qué versión.
  • ActuarBuscar, informar y solo después planificar.
  • ConectarStock y precios desde la fuente que conectes.
Trabaja junto con

Lo que este agente no hace.

  • No pide nada él mismo. Busca e informa; pedir lo hace tu mostrador.
  • No elige entre variantes cuando la versión no está clara.
  • Sin integración con tu stock o proveedor trabaja solo con lo que tú hayas definido.
  • No compara precios entre proveedores.

Primero saber qué hay. Solo después una fecha.

Veinte minutos con tus propias cifras. Enseñamos qué haría este flujo en tu taller, o por qué conviene más empezar por otro.

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