Ya volverá alguna vez. Solo que no a ti.
El cliente del año pasado no tiene ninguna queja y no está enfadado. Sencillamente te ha olvidado y sigue conduciendo hasta que algo se rompe. Entonces llama al que tiene más cerca o al que le escribió por última vez.
Una cartera de clientes que se vacía poco a poco.
En cada taller hay cientos de nombres de gente que un día fue cliente. No se fueron tras una discusión, sencillamente dejó de pasar nada. El mantenimiento es de esas cosas que aplazas hasta que alguien te lo recuerda, y ese recordatorio no lo hace nadie.
Los concesionarios oficiales sí lo hacen, y por eso retienen más tiempo a los clientes. No porque trabajen mejor, sino porque detrás hay un sistema que envía un mensaje a tiempo.
La buena noticia es que estos clientes ya te conocen. No hay que convencerlos, solo recordárselo.
- El mantenimiento aplazado se convierte en una reparación más cara, normalmente en otro sitio.
- Tu fichero crece sobre el papel y se encoge en la realidad.
- Tus semanas flojas siguen flojas mientras los nombres están ahí, listos.
Qué hace el sistema.
Por kilometraje o por fecha, lo que mejor te funcione.
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01
Tu propio intervalo, no un estándar
Tú decides si cuentas por kilómetros, por meses o por lo que prescribe el fabricante según el modelo. No hay un esquema fijo que valga en todas partes.
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02
Sale la lista
Quién está cerca de la siguiente revisión y quién ya se ha pasado. Ese segundo grupo suele ser el más grande y el más olvidado.
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03
Un mensaje que conoce el coche
No «toca revisión», sino «tu Passat marcaba 158.000 en marzo, ahora seguramente andará por 175.000». Eso se lee como un taller que piensa contigo.
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04
Ofrecer enseguida un momento
Con la duración correcta para una revisión pequeña o grande, y la pregunta de si quiere esperar o dejarlo.
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05
Combinar cuando se puede
Si la ITV también toca pronto, o queda pendiente un cambio de neumáticos, se propone en una sola cita. Eso le ahorra un viaje al cliente.
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06
Quien no responde no queda olvidado
Sin repetición infinita, pero sí un nuevo intento en el siguiente momento natural.
Una conversación que sale de aquí.
Un ejemplo, no la grabación de un cliente. El tono lo pones tú, este es el nuestro.
Clientes que ya tenías.
No hacen falta clientes nuevos
Esta gente ya conoce tu empresa. No hay que convencerla, solo contactarla en el momento adecuado.
Dos trabajos en una cita
Revisión e ITV juntas son más facturación por visita y un viaje menos para el cliente. Ganan todos.
Llenar las semanas flojas
Como tú decides cuántos mensajes salen al día, puedes usar esta lista para tapar huecos.
El aplazamiento se convierte en mantenimiento en vez de reparación
Una revisión a tiempo es más barata que el daño que provoca aplazarla, y esa es una conversación fácil de tener.
No es una ayudita suelta.
Este es el flujo que más exige de tus datos existentes y el que más saca de ellos. Funciona mejor cuanto mejor sea tu integración con tu programa.
- Recordatorio de ITVSe combina en cuanto ambos caen en el mismo periodo.
- Cambio de neumáticosPuede ir en la misma cita cuando la temporada lo permite.
- Planificación del tallerReserva el tiempo correcto para una revisión pequeña o grande.
Lo que este agente no hace.
- No se inventa el kilometraje. Sin datos de la última visita hay poco que decir.
- No decide qué mantenimiento hace falta, solo que el momento se acerca.
- No contacta a nadie que haya dicho que no quiere mensajes.
- No repite una y otra vez con gente que sistemáticamente no responde.
Tu próximo cliente ya está en tu fichero.
Veinte minutos con tus propias cifras. Enseñamos qué haría este flujo en tu taller, o por qué conviene más empezar por otro.
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